Las redes sociales como Facebook,Twitter, Linkedln, Skype, Instagram o Youtube son unos grandes altavoces para hacer llegar nuestros proyectos e ideas. También sirven para compartir experiencias o sentimientos de nuestra vida privada y, por otro lado, nos permiten estar atentos a las tendencias y conocer lo que hacen los demás. Son pues, una buena herramienta de comunicación y difusión a nivel mundial, que además tenemos a nuestro alcance desde cualquier dispositivo tecnológico (ordenador, tableta, Smartphone o Smart TV). Con las redes sociales se puede llegar a personas, empresas o países cercanos, pero también pueden establecer conexiones a largas distancias.

Su uso es muy extenso, habitual i continuado. La mayor parte de la población utiliza diariamente internet i la mayoría se conecta a las redes sociales. Por lo tanto, son el anzuelo que nos puede ayudar a captar nuestro público. También nos permiten una comunicación directa e incluso una interacción (feedback). De este intercambio pueden surgir nuevos contactos y también colaboraciones. La inmediatez es otro de los puntos fuertes, porque mediante una publicación el mensaje llega enseguida a todos nuestros amigos y seguidores. Al mismo tiempo, estos son los mejores difusores y publicistas de nuestra información, ya que pueden difundir las publicaciones y hacer que el mensaje llegue a más gente. Este hecho permite captar la atención de un público nuevo, que de otra forma no sería posible llegar a ella. Las redes sociales también permiten observar los comportamientos de los consumidores, un hecho que puede ayudarnos a orientar nuestros proyectos. El coste para acceder a ellas es muy bajo y, en cambio, podemos obtener mejoras en nuestro posicionamiento web.

Ahora bien, es necesario hacer un uso apropiado y seguro. Es por esto que a la hora de utilizarlas se debe utilizar el sentido común. De un lado, se tienen que cuidar los seguidores, mantener el perfil activo y actualizado constantemente y dedicar tiempo. También debemos valorar si lo que queremos publicar es correcto, porque lo que se comparte en Internet nunca desaparecerá. Del otro lado, es necesario tener en cuenta la seguridad. Es bueno escoger contraseñas largas y fuertes (combinando mayúsculas, minúsculas, nombres y caracteres especiales) y utilizar diferentes claves si tenemos más de una cuenta.